04 de Apr de 2010 4663 Visitas

La diabetes puede costarte un riñón. ¡Actúa ya!

El Día Mundial de la Diabetes que se celebra cada año el 14 de noviembre, en su edición de 2003 tiene como objetivo principal la prevención de las complicaciones renales de la diabetes, la llamada nefropatía diabética, y en particular el desarrollo de insuficiencia renal crónica terminal. Cada 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes. Es un día en el que se pretende concienciar a la población general y a las personas con diabetes en particular sobre la importancia de detectar de forma temprana la enfermedad. Asimismo se pretende llamar la atención sobre el tratamiento apropiado de la diabetes para prevenir la aparición de las complicaciones a largo plazo: nefropatía, neuropatía, retinopatía y enfermedad cardiovascular.

El lema del Día Mundial e la Diabetes de 2003 se centra en la prevención de la nefropatía diabética y más concretamente de la insuficiencia renal terminal que la diabetes produce. Es por ello, que el lema de este año es “La diabetes puede costarte un riñón, ¡Actúa ya!” He aquí algunas cifras y datos que ilustran el por qué de esta llamada de atención sobre la enfermedad renal de causa diabética:

¿Sabías que …? En la actualidad hay más de 190 millones de personas con diabetes en todo el mundo. En España la diabetes afecta alrededor de 1.500.000 personas y se estima que una cantidad similar padece diabetes y no lo sabe.

Los pronósticos de la Organización Mundial de la Salud indican que esta cifra crecerá hasta alcanzar los 330 millones en el año 2025, debido principalmente al crecimiento y envejecimiento de la población, la urbanización, los hábitos alimenticios poco saludables y la vida sedentaria. Se estima que en Europa puede aumentar en un 20%, en América del Norte un 50%, que se duplique en África, Mediterráneo Oriental y Oriente Medio y el Sudeste Asiático, y que puede aumentar aún más en América del Sur y Central y en el Pacífico Occidental

Todo el mundo corre el riesgo de desarrollar diabetes.

La historia familiar, la edad, el exceso de peso, la falta de ejercicio y los malos hábitos alimentarios, todos contribuyen a la aparición de diabetes. El sobrepeso, en concreto, es capaz de aumentar el riesgo de desarrollar diabetes, ya que alrededor del 80% de las personas con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso u obesidad.

 

Sin tratamiento, la diabetes puede producir complicaciones graves a largo plazo

Nefropatía. La diabetes es la principal causa de insuficiencia renal en el mundo desarrollado y representa aproximadamente un 35-40% de los nuevos casos de insuficiencia renal cada año.

Retinopatía. La diabetes es la principal causa de ceguera y deficiencia visual en los adultos de los países desarrollados. La incidencia de ceguera es 25 veces mayor en las personas con diabetes, en comparación con la población general.

Neuropatía. Las lesiones en los nervios, junto con la enfermedad vascular periférica hacen de la diabetes la causa más común de amputación no resultante de un accidente o traumatismo. Las personas con diabetes tienen entre 15 y 40 veces más probabilidades de necesitar una amputación de los miembros inferiores en comparación con la población general.

Enfermedades cardiovasculares. Las personas con diabetes tienen 2 a 4 veces más probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares que las personas sin diabetes- las personas con diabetes tipo 2 tienen el mismo riesgo de sufrir un infarto de miocardio que las personas sin diabetes que ya han sufrido un primer infarto. El riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular es 40 veces superior que en las personas sin diabetes.

Es frecuente el desarrollo de fases iniciales de nefropatía diabética

A lo largo de la vida, alrededor de un 50% de las personas con diabetes tipo 1 desarrolla microalbuminuria – presencia de la proteína albúmina en la orina, lo que es un indicador de deterioro de la función renal.

Aproximadamente el 20% de las personas con diabetes tipo 1 desarrollan insuficiencia renal.

En personas de raza caucásica con diabetes tipo 2, entre el 5 y el 10% llega a desarrollar una insuficiencia renal crónica de fase terminal (IRCT), mientras que entre los no caucásicos la proporción es aún mayor.

A insuficiencia renal diabética es la causa más común de ingreso en programas de sustitución renal, diálisis o trasplante, en la mayoría de los países del mundo.

Hasta un 40% de los nuevos casos de IRCT pueden atribuirse a la diabetes.

El riesgo de IRCT es 12 veces superior en las personas con diabetes tipo 1 en comparación con los que padecen diabetes tipo 2.

Existen dos opciones de tratamiento cuando fallan los riñones.

La diálisis - diálisis peritoneal o hemodiálisis – y el trasplante de riñón. Los costes de ambos tratamientos son elevados. Se estima que la diabetes representa entre un 5 y un 10% del presupuesto nacional sanitario en los países occidentales desarrollados.

La insuficiencia renal diabética se desarrolla tan lentamente que puede no dar síntomas durante muchos años.

La mejor manera de detectar el problema es el análisis de orina en busca de proteínas, que normalmente no deberían estar presentes, como la albúmina. Es recomendable que toda persona con diabetes se someta cada año a un análisis de orina en busca de albuminuria.

Un estrecho control del nivel de glucosa en sangre reduce el riesgo de microalbuminuria, y por tanto de futura insuficiencia renal crónica terminal hasta en un 35%.

Existen pruebas concluyentes de que unos buenos niveles de glucosa en sangre pueden reducir de modo importante el riesgo de desarrollar complicaciones y frenar su progresión en todos los tipos de diabetes.

El control de la hipertensión arterial y los elevados niveles de grasas en la sangre (hiperlipidemia) es también muy importante.